Crónica del 12-12-12 (Aviación,100 años)

Escrito por 
Leonardo Agudelo Velásquez
Historiador Unalmed
Diciembre 2012.

Desde el avión se contempla las dos grandes masas de agua que han definido nuestra historia: del lado derecho el rio Magdalena y del lado izquierdo el Mar Caribe.  Al fondo los majestuosos picos Simón Bolívar y Cristóbal Colón, apuntando el camino para evitar que nos extraviemos. Llegamos el día 123 a Barranquilla; la ciudad nos espera con su olor a brisa marina y sol majestuoso, bis dirigimos desde el Aeropuerto Cortissoz al hotel Barranquilla Plaza junto a Omar Hazbon que viene desde Medellín, para encontrarnos con Miryam Vides de Oeding y Mauricio Umaña miembros del foro Scadta.  Tras presentarnos tomamos asiento en los abollonados muebles blancos del Hall, a la espera que descienda de la habitación el hijo del pionero Martin Knox Junior.  La rutina queda atrás, empezábamos a asomarnos a la historia que habla de la ciudad que hace real el sueño de volar para vernos a nosotros mismos como país desde lo más alto, algo que ansiábamos desde la expedición botánica de Mutis y la expedición Coreográfica de Codazzi. 
El saludo fraterno con el hijo del pionero y su nieta, la bella Victoria. Él de carácter suave y un español musical, sus grandes brazos tatuados de motivos de mar y amor.  El día anterior había cumplido un programa muy completo: tertulia en el diario el Heraldo; los trámites de su ciudadanía colombiana y una ceremonia en Puerto Colombia. Todo escoltado por Mauricio muy pendiente de todos los detalles de logística para que la programación, que cambiaba a todo momento como las olas del mar, saliera impecable.  Nos acompañaron también en el hall del hotel, Francisco Enrique Ortega Bonilla y José Dionel Benítez Rodríguez, autores del libro: Sueños de Nubes: Los Caballeros del Aire,  una visión novelada de la saga de Knox Martin en Colombia.
En la tarde nos esperaba la ceremonia en el Aeropuerto Cortissoz, bajo una gran carpa al lado del terminal nacional. Llegamos allí tras el almuerzo y luego de cambiarnos de indumentaria para la ocasión.  Pasamos los anillos de seguridad  y tras recibir las credenciales, Mauricio Miryam, Omar y yo nos vemos inmersos entre la dirigencia empresarial y gubernamental con sus mejores galas.  Tomamos asientos frente a una pantalla Hig Tech, escoltados desde atrás por una formación en media luna de aviones como el DC3, un Tucano, pasando por un T33 y un Beechecraft King Air.  Omar y yo comentando ¿Qué tiene la mujer costeña para estar siempre bella?.   Discursos y condecoraciones y un sonido de fondo: el rugir del viento al chocar contra el techo de plástico que nos protege del sol, recordándonos al dios Eolo, protagonista de la vida marina y aérea.
Luego la música con la Banda de niños Cantores Vallenatos y una famosa Comparsa atlanticense nos deleita con acordes de Carnaval, degustamos un plato frio en el atardecer purpura y luego a los buses camino al parque lineal Simón Bolívar para asistir al descubrimiento del monumento al pionero Knox Martin.  Allí nos espera una alegría popular desbordante, 5, 10 , 15 mil personas.   La aviación esta en el imaginario de todos los barranquillero o Killero al 100%, como les gusta llamarse y allí en medio del municipio de Soledad y su gente con su cordialidad a flor de piel, una compleja estructuras metálicas y dos pantallas gigantes a cada lado.  Múltiples torres de sonido y el monumento cubierto bajo una majestuosa bandera de Barraquilla ondenado serena en lo alto.  
Inicia la ceremonia la alcaldesa Elsa Noguera con un discurso sencillo y amable.  Sus mejores palabras para la gente de los barrios humildes para quienes fue construido el parque.  Luego entrega de un trofeo a un variopinto grupo de descendientes de los pioneros con apellidos alemanes, colombianos y sefarditas. Un grupo tan grande que no cabe en ninguna fotos. Todos recordando los grandes momentos que sus ancestros nos permitieron vivir a todos. Una emoción burbujeante no exenta de una pizca de nostalgia para con esos apellidos con los que se ha escrito la historia de la aviación colombiana.  Al final, con la tarima central despejada y con sonidos de  relámpagos e imágenes de cielo azul saliendo de las pantallas de video, con la atmosfera de una escena de combate aéreo propia del film “Los Ángeles del Infierno” de Howard Hugnes.  Empieza a descender el telón negro que oculta el monumento y empieza a vislumbrarse el perfil del Avión de Knox Martin, como llegando de un viaje en el túnel del tiempo.  La música de Carmina Burana crea un ambiente de majestuosidad y misterio. Finalmente el telón negro cae al suelo y los reflectores plenos de luminosidad disparan al avión.  Silencio en el auditorio, estalla entonces una lluvia de serpentinas y se inicia la música de Andrea Bochelli que recrea en todos los asistentes la alegría frenética del Carnaval.  Al final la voz de Diana Acosta declarando oficialmente inaugurado el monumento del siglo de la Aviación en Colombia en el parque Simón Bolívar. La ceremonia concluye pero algunos no podrán conciliar el sueño y parten en grupos de familiares y amigos al remate de corrida en restaurantes y sitios de diversión  Nosotros partimos al hotel y desde la habitación en el séptimo piso del Howard Johnson, el día se despide con la majestuosa vista de Barranquilla que duerme arrullada por el sonido del rio encontrándose con las aguas del mar Caribe. 
El miércoles 13 se inicia con una llamada que nos invita a la inauguración del Salón: Barranquilla un siglo de Historia de la Aviación.  Desayunamos de forma opulenta en el restaurante y nos recoge en el hotel un personaje de aquellos que solo se encuentra en el Mundo de la Aviación: el Capitán Willy Series, hijo del piloto Alemán Francisco Series, miembro de un clan que suma 126 años al servicio de la aviación a lo largo de tres generaciones. Su poderosa camioneta Nissan Patrol con todos los performances para lanzarse a un Rally Paris Dakkar, nos lleva raudos al Aeropuerto Cortissoz, en el trayecto es prolijo en historias de la aviación. Su padre fue jefe operativo de Avianca quien trabajo en la construcción de aeropuertos a todo lo largo de los llanos Orientales.  Este día nos conducirá por dos grandes sueños: Uno el Museo del Aire en Veranillo, lugar donde se inicio en Colombia la empresa aérea más poderosa en historia a este lado del Atlántico y el Segundo: el Salón de los Cien Años de la aviación del cual ha sido su gestor, pasándose catorce años recolectando piezas museográficas.  Allí nos espera Diana junto al historiador del aire Gustavo Arias de Greiff.  El iluminado salón abierto gracias a los buenos oficios del gerente del Terminal Aéreo Raúl Donado y luego una sesión de fotografía y video, sentimos eso que llaman “radiactividad mediática”, nos dedicamos entonces a contemplar las fotos y los objetos que recrean la historia de la aviación. Una gran labor arqueológica de Willy, allí esta el embrión de algo cuyo panorama completaremos en la tarde cuando nos encontremos nuevamente en la Base Naval para visitar la torre y hangares de Scadta en Veranillo.  El mismo sitio a donde llegaron los vapores en 1920, bajo la supervisión del Ingeniero  Guillermo Schnurbusch a descargar  pesadas cajas de madera en cuyo interior venia empaquetado un embrujo que todavía tiene el poder de hacernos confluir a Barranquilla estos días. 
Es tarde de graduación de un curso de suboficiales en la base naval de Veranillo, entramos directo a un gran espacio que sirve parqueadero, donde había una dársena del rio a comienzos de siglo,  donde despegaban los hidroaviones Junker F13 para siguir la rutas de los vapores por el río Magdalena,  como lo cuenta Herbert Boy en su libro: ‘Una Historia con Alas’.  El Capitán nos lleva allí a un vuelo por la historia, de como llegaban los hidroaviones y aceleraban sus motores, en un último bramido para acercarse a la orilla del edificio a dejar pasajeros y carga, incluyendo el valioso correo.   Del compromiso de la Armada para la creación del Museo y de los costos de este sueño.  En sus ojos brilla la confianza acrisolada de los hombres del aire, que a donde llegan ningún sueño resulta imposible.  Cuando afirma: 
“… nosotros fuimos pioneros de la aviación en América. La primera compañía de aviación que fue la CCNA: Compañía Colombiana de Navegación Aérea fue en Medellín, pero tuvo una vida muy efimera, después nació Scadta y ahora tiene 93 años la compañía —bajo el nombre de Avianca—. Lo que se discute del primer vuelo, no se puede discutir porque fue así: el primer vuelo se origino en Santa Marta por el señor George Smith en un avión Red Devil, después vino a Barranquilla hizo otro vuelo y de aquí fue a Cartagena y después fue a Medellín. Pero realmente el primer vuelo fue en Santa Marta, pero digamos que Colombia fue la cuna de la aviación. ¿Qué paso? Que esos fueron momentos históricos, pero donde surgió la compañía, donde salió el primer vuelo internacional comercial del mundo,  fue de Veranillo. Realmente la cuna de la aviación es en Barranquilla que es donde surgió la compañía que hoy en día tenemos.”

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